Publicado el domingo, 6 de Noviembre de 2011
Por Verónica Escalante
“Lo
mejor de nuestra piel es que no nos deja huir”
“Me volveré de hierro
para endurecer la piel”. Resonaban esos versos en el final de
¡Átame! Veinte años después, en algún cine bonaerense, ese
recuerdo vívido, delirante, enfermizo y genial me ató durante casi
dos horas a la butaca, como cuando Ricky hacía lo propio con Marina
en aquel último film relevante que hiciera Banderas en España,
antes de saltar a la fama hollywoodense.
