Sarmiento y la educación


 

Publicado el viernes, 28 de Octubre de 2011
Por Juan Fernández
Foto: Dora Escalante


El padre del aula, o la escuela, o algo por el estilo le dicen. Y si, algo hizo. Algo hizo como para ser recordado por su labor. Algo hizo para que el pensamiento liberal lo incluya con un feriado conmemorando su “paso a la eternidad” (esta gente no muere!).
Se lo incluye porque educó al pueblo, y cierto que lo educó, pero, ¿al servicio de quién?.
Sarmiento es un personaje destacado de la oligarquía nacional que gobernó el país al amparo del voto cantado, amenazado y limitado. Y siendo parte de esa oligarquía agro-exportadora, puso el sistema educativo al servicio de, por un lado las clases dominantes, cuando afirma que su idea es lograr “la colonización social, que se hace introduciendo los ideales que queremos hacer prevalecer en nuestro pueblo1, recordando a Marx cuando dice que “La cultura dominante dentro de una sociedad, es la cultura de la clase dominante2 y planteando como ideario de su sistema educativo el hecho de implantar una determinada forma de pensar en su querido “soberano”.
Así, en su libro Educación común en el Estado de Buenos Aires, afirma que “Antes que haya niños que reciban lecciones, pueden establecerse lecherías en estos oasis de cultura, para que inteligentes inmigrantes ordeñen y domestiquen los rebaños de los vecinos propietarios, i asociados a ellos industrialmente3” es decir, una educación al servicio del modelo agro- exportador y que facilite mano de obra a los dueños de la tierra. De tal forma que los dueños de la tierra quedarán felices por haber cedido una parte de ella para construir escuelas.
Sarmiento no educa al “soberano”, Sarmiento busca brindar mano de obra formada a expensas del estado a sus compañeros de la Oligarquía dominante de su época, constituyendo así la base humana del modelo agro-exportador en formación.
Entonces, la educación popular que propone Sarmiento, de ninguna manera se puede afirmar que es una educación al servicio del pueblo, sino que simplemente se le adjudica el adjetivo de “popular” porque está dirigida al pueblo.

Vale aclarar, también, que este mismo personaje, trazó una división fundamental en el desarrollo de la historia argentina, inventó dos argentinas, una, europea “civilizada” y otra, despreciable, vinculada a la Argentina gaucha, a la que llamó “barbarie”. No fue simple discriminación, sino que también esta división estuvo al servicio de la economía agro-exportadora.
El gaucho, andando sin compromisos por el campo, carneando vacas cuando sentía hambre, luego vendiendo su cuero, no podía convivir con un sistema que orientaba la economía hacia la exportación de productos agropecuarios. Por esto, , Sarmiento va a recomendar a Bartolomé Mitre que “…no trate de economizar sangre de gaucho. Éste es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos esos salvajes”1
Así planteadas las cosas, entonces veremos que, el verdadero significado de la educación que propuso Sarmiento, se observa que “puesto que la igualdad política es un objetivo lejano, ante todo hay que “educar al soberano”, es decir, el pueblo, para que pueda garantizar la preponderancia de los “mejores” y prepararse así para sus responsabilidades futuras”2 Y cuando esto no alcanzaba, se apelaba al fraude para preservar los intereses de las oligarquías. 




1- En Sarmiento, Homenaje de la facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. La Plata, Argentina  1939 p 107
2- MARX, C. “La Ideología Alemana”
3- SARMIENTO, D. Educación Común en el estado de Buenos Aires. pág 26
4-Carta de Sarmiento a Mitre 20-09-1861
5- ROUQUIÉ, A. A la sombra de las dictaduras. La democracia en América Latina., p 43





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